miércoles, 12 de diciembre de 2012

A mi Ángel (2):

Dame un poco de tu fe, de tu palabra, de tu aliento.
Entrégame algo más de vida a la luz de tu ser.
No dejes de acariciarme con tus besos, 
legado imborrable que prendes en todo el cuerpo y alma.
Piérdete y encuentrate en mi, cuando quieras,
porque sencillamente te pertenezco.

(m. bueno)