jueves, 13 de junio de 2013

Reflexión Crítica sobre la Propuesta de Conocimiento Social Transformador

REFLEXIÓN CRÍTICA SOBRE LA PROPUESTA DE CST 
por Minerva Bueno

A continuación muestro mi reflexión crítica acerca de lo vivido como estudiante y lo realizado como docente en torno a las siguientes premisas: 

La ciencia educativa crítica no es una investigación sobre o acerca de la educación, sino en y para la educación.

Existen dos maneras de estudiar un fenómeno, desde el margen de los acontecimientos suscitados (como viendo los toros desde la barrera) o desde una presencia inmersiva en los mismos  (empapándose en el asunto). Creo que los que disfrutan o sufren de ciertas realidades son los agentes más comprometidos y capaces de dar las soluciones más ajustadas para mejorar un entorno, ya que son los directamente beneficiados o afectados con la estática o reestructuración de situaciones. Son aquellos que conocen los hechos previos que los favorecieron o no, y la incidencia de los eventos anteriores en sus avances o retrocesos.  La educación es una ciencia viva, hecha por el hombre y para el hombre. Todos diariamente ejercemos la educación, estamos imbuidos en ella, somos unos eternos aprendices, interactuando con nuestras inteligencias múltiples. Aprendemos con todos y de todos,  bien sea de forma consciente o inconsciente, intencional o inesperada,  de manera formal o informal. Es una actividad innata al individuo como ser racional y social. Cada uno de nosotros siempre anda redescubriendo, indagando o reafirmando formas de aprender, desde la autodidáctica hasta la gestación de conocimientos canalizada por facilitadores. Estamos en un constante ciclo de aprender, desaprender y reaprender.  El hacer o ejecutar el aprendizaje, ser el protagonista, autor y testigo de nuestra propia formación (y, cuando como docentes, facilitamos experiencias para el aprendizaje de otros) es la vivencia que nos da los parámetros para definir y analizar de dónde venimos y hacia donde queremos ir en materia de adquisición y aprehensión de saberes, por lo tanto, la ciencia educativa crítica se sustenta y fortalece en sí misma y para sí misma en su quehacer, reflexión y reajuste diario.



Una educación transformadora surge de los problemas de la vida cotidiana y se construye con la mira siempre puesta en cómo solucionarlos con las y los otros, porque nadie se transforma solo.

La educación transformadora es aquella que se identifica con sus socios de aprendizaje y con ayudarlos a mejorar la calidad de vida de su hábitat y, por ende, de su persona y de quienes conviven en el mismo, al dotarlos de mecanismos que facilitan la socio-construcción de saberes y la resolución de las distintas problemáticas que quejan a las comunidades bajo un esfuerzo organizado en colectivo. En colectivo todos los esfuerzos se hacen más llevaderos y las soluciones, como emergen de la consulta y aporte popular, son las más idóneas para los afectados. Ello, además, permite hacer un ejercicio democrático y comprometido en ser parte de la solución y no de los problemas del entorno, conformándose no solo con ser una educación transformadora, sino que también humanizadora y solidaria con otros.  Por supuesto, que en ese contacto interpersonal no solo se transforman realidades, desde el punto de vista teórico-práctico, en la evolución hacia un estado de mayor bienestar socio-económico; sino que, además, los sujetos que participan en este proceso educativo también se transforman, con solo aprender algo a partir del intercambio con otros. Incluso pueden adoptar otras posturas, bien sean filosóficas o de actitud, al interactuar con personas bajo distintas formas de ser y hacer.

La educación transformadora es el proceso por el cual el pueblo, entendido como compuesto por sujetos no recipientes, sino conscientes, alcanza una comprensión cada vez más profunda tanto de la realidad sociohistórica que configura sus vidas como de su capacidad para transformar esa realidad.

Hoy más que nunca, con la avalancha de información a la que estamos expuestos por los medios de comunicación, todos y todas somos sujetos de ser formados y transformados. Pudiéramos, en este caso, ser sujetos acondicionados para accionar en base a intereses particulares o colectivos, todo depende de la intencionalidad del emisor y la interpretación y capacidad de discernimiento del receptor. La educación transformadora busca evitar, a toda costa, el trato y gestación de sujetos como seres que admiten la información sin criticidad, análisis y reflexión, incentivando así la participación diversa en virtud de producir reacciones (confrontación de ideas) y bloquear la implantación de verdades “únicas” que puedan encauzar a los individuos a patrones de pensamiento y acción que impidan el desarrollo armónico, justo y equitativo de la humanidad. Contempla la formación de individuos con un sentido de responsabilidad social, comprometidos en orientar los esfuerzos cognitivos al servicio de hacer un mundo más humano.